José Andrés, los duques de Sussex y las buenas causas

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José Ramón Andrés es un chef fuera de lo ordinario. De la celebridad de las cocinas transitó fluidamente a la más improbable celebridad de la ayuda social. La prueba de que brilla allí con pareja intensidad es la mancuerna que acaba de nacer entre su organización, World Central Kitchen (WCK), y la fundación Archwell, creada por Meghan Markle y el príncipe Harry, hijo menor de la malograda princesa Diana.

Andrés, nacido en Asturias, estudió en la escuela de Restauración y Hostelería de Barcelona y fue, en simultánea, aprendiz en la cocina de El Bulli con Ferran Adrià, de quien es hoy uno de sus mejores amigos. A los 21 años desembarcó en Nueva York. Corría el año 1991 y llevaba, asegura, cincuenta dólares en la bolsa. Fue cocinero de Paradis Barcelona y El Dorado Petit antes de abrir su primer restaurante de tapas, Jaleo, en Washington.

Andres no se encapsuló, sin embargo, en el éxito empresarial y la aureola del celebrity chef. Por el contrario, puso el renombre al servicio de comunidades golpeadas por el infortunio, fuera obra de los desequilibrios sociales o de la acción devastadora de la naturaleza. ‘’Si queremos, cocineros como yo podemos dar de comer a los muchos y no solo a los pocos’’, proclamó en 2010, al lanzar la organización World Central Kitchen.  

Y seguidamente, tras el desastre del huracán María en Puerto Rico, él y su equipo dieron de comer a cuatro millones de personas afectadas.

También se enfrentó a Trump; como respuesta a su desprecio por los inmigrantes rompió el contrato que le obligaba a poner un restaurante en el nuevo hotel de Washington del aún presidente, quien respondió demandándolo. Hace dos años decenas de restaurantes respondieron a su convocatoria cuando propuso una jornada de puertas cerrradas contra la política migratoria del gobierno y las redadas de mexicanos y centroamericanos. La consigna, que sonó a desafío, fue un día sin inmigrantes.

Cuando el príncipe Harry y Meghan Markle decidieron respaldar económicamente a World Central Kitchen, parecieron haber encontrado en el inconformismo y militancia del chef un eco a su propia rebeldía, tras haber rechazado las prebendas que les otorgaba la pertenencia a la familia real y optar por un camino propio. Aquel primer paso se reforzó, justamente, con el lanzamiento de la fundación Archwell, como le llamaron, en alusión a su hijo Archie.

»Cuando pensamos en el chef José Andrés y su increíble equipo en World Central Kitchen recordamos que incluso durante un año de dificultades hay personas increíbles dispuestas y trabajando incansablemente para apoyar a los demás. World Central Kitchen nos inspira a través de la compasión en acción’’, proclamaron el duque y la duquesa de Sussex en un comunicado. “La salud de nuestras comunidades depende de nuestra capacidad para conectarnos con nuestra humanidad compartida’’.

Archwell proporcionará recursos a World Central Kitchen para la construcción de cuatro sedes cuyo objetivo es proporcionar ayuda a comunidades vulnerables, en ciertos casos afectadas por desastres naturales. La primera está en construcción en la isla de Dominica, en las Antillas Menores, devastada por los huracanes Irma y María en 2017, y habrá una segunda en Puerto Rico. Aún no se han anunciado las ubicaciones del resto.

Andrés ha ganado diversos premios y distinciones como el 2017 Lifetime Achievement de la Asociación Internacional de Profesionales Culinarios. El ex presidente Obama le concedió en 2015 la Medalla Nacional de Humanidades por “cultivar nuestros paladares y definir nuestra cultura”. La revista Time le nombró entre las 100 personas más influyentes del mundo y la fundación James Beard lo nombró “Cocinero Excepcional”, el máximo galardón que otorga, en 2011.

Este año el Basque Culinary Center, institución académica pionera a nivel internacional, le otorgó el Basque Culinary World Prize, considerado el “Nobel de la Gastronomía”, que se discierne a chefs cuyas iniciativas transformadoras impactan positivamente en la sociedad. El premio reconoció así las acciones emprendidas por WCK durante la pandemia del COVID 19, con la movilización de cocineros y voluntarios alrededor del mundo para servir 25 millones de comidas.

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