del vino y del buen vivir

Rompiendo Esquemas

Ciertos estilos de vinos muy definidos en su personalidad suelen identificar ciertas épocas del año. Los robustos Amarones del Véneto con el otoño y esos estofados ricos en proteína preparados con materia prima salvaje, animales de caza bañados con salsas gruesas de increíble corpulencia y sabor. Los vinos del Ródano como los Côte Rotie, Châteauneuf du Pape y sus semejantes son los perfectos vinos para las noches de verano y BBQ nocturnos con costillitas de cordero, marinadas y parrilladas con especias aromáticas como salvia, romero ó tomillo que dan la nota amaderada, perfumada, especiada y resinosa que se hermanan cual gemelos combinando perfectamente con estos vinos.

El Champagne suele identificarse con la época de Fin de Año, así tal cual, no importa qué vamos a comer, es más, no importa siquiera si vamos a comer, simplemente es parte intrínseca del disfrute de la época. Siempre me he preguntado por qué estilos de vinos tan deliciosos no suelen ser un poco más socorridos en otras épocas del año; sobre todo en este Distrito Federal que goza de un clima benévolo poco marcado, estacionalmente hablando. Con este pensamiento decido atreverme a vivir el verano con dos de mis productos favoritos Champagne Rosado y atún.

Empiezo mi búsqueda. Recetas fáciles de atún en diversas formas. Las “Pan-Asian” son mis favoritas pues el atún siempre estará firme, fresco, crudo o casi crudo, en estas preparaciones que se acompañan de aderezos increíblemente perfumados, cítricos y llenos de umami. Para Champagne, mi favorito, Laurent-Perrier Cuvée Rosé. 100% Pinot Noir, proveniente de viñedos Grand Cru y Premier Cru exclusivamente. Elaborado a base de maceración pelicular de la uva, proceso que lo hace único en su tipo y sin duda la referencia mundial de los Champagnes rosados. Destapo esta botella cuya estética descubre la época de Enrique V y sirvo un excepcional líquido de color asalmonado que destella luz, brillo y energía. Lo acerco para percibir sus finos aromas a mil frutos rojos. Arándanos, frambuesas, grosellas, granada roja, de repente un durazno rojo de piel aterciopelada. ¡Divino!

Con mi de atún a un lado; receta de Donna Hay, una de mis Chefs Favoritas, mis dos mejores amigas y mi Laurent-Perrier Cuvée Rosé empieza el brunch veraniego en la terraza de mi depa Polanqueño. Pruebo el Champagne y sonrío. Esa frescura ácida que me fascina, la elegancia absoluta de las burbujas que reviven sabores de campo, me recuerda una canasta llena de fruta fresca, unos “pastries” con arándano, una levadura que levanta las notas micro-orgánicas de una perfecta segunda fermentación. Seco, totalmente seco, fino, elegante. La mineralidad del terroir calcáreo a todo lo que da. La combinación con el atún es perfecta. La costra de ralladura de limón que lleva el atún, el perejil, la arúgula, el eneldo fresco y las “pepper flakes” que cubran la pasta al dente crean un platillo perfecto para el verano y para mi Laurent-Perrier Rosé.

(La receta del atún esta posteada en mi Facebook Sandra Fernández Gaytán para quien quiera repetir la experiencia ).