del vino y del buen vivir

Los aromas de Escocia

Este verano visité Escocia por primera vez.  Mi poco conocimiento del país me llevaba a pensar en insuficientes cosas que pudieran describirlo. Primero que nada un clima austero, lluvioso, húmedo y frio. Después en Whisky, en hermosos paisajes rocosos de la costa que baña el Mar del Norte, en cultura medieval y poco más que eso.

¡Qué lejos estaba yo de entender la belleza de ese país!  Seguramente en temas de clima la mayor parte del año debe ser como me lo imaginaba, pero nunca pensé la suerte que tendría al vivir los días más preciosos que cualquier vacacionista pudiera desear.  Soleados sin exceso y con una luz increíble. Una luz clara, tan clara, que los colores parecen irreales.  Debe ser la latitud tan extrema en la cual se ubica el país que le permite llenarse de una luminosidad como de cuento animado digital en high-definition.  El color de las flores es tan nítido que parece artificial.  Una temperatura de tibieza perfecta que te deja disfrutar de días largos de más de 16 horas de luz. Jamás un golpe de calor, jamás un viento que interrumpa tanta tibieza perfecta, solo una brisa suave que acaricia la piel. 

Los campos de cebada merecen un apartado especial. Es un espectáculo recorrer Escocia en esta época del año por los caminos alternos a las carreteras principales.   Campos y campos, laderas y valles infinitos de colores amarillos y dorados en todos los tonos posibles que imaginación alguna pueda concebir.  Dorado verdoso cuando la espiga empieza a crecer, amarillo intenso cuando está brotando el grano, amarillo dorado hasta ambarino cuando está lista para cosechar. El aroma es tibio, dulce, anisado y embriagante. Madreselva y miel que viajan contigo todo el tiempo recorriendo kilómetros y kilómetros asegurándose de impregnar tu ropa para no olvidarlos jamás.

El cultivo de cebada es parte esencial de la producción de Whisky y de Cerveza, dos de las  industrias más importantes de Escocia. Y ya estando ahí, tenía una visita obligada; la destilería de The Dalmore, una de mis marcas favoritas de Whisky de Malta. Recorriendo los caminos de Escocia, viajé en auto de Edimburgo a Inverness, dejando atrás esa ciudad llena de misticismo que te transporta inmediatamente a Hogwarts, la escuela de hechicería de Harry Potter, para llegar a Inverness, una pequeñísima ciudad de cuento de hadas donde entre medio pasea un afluente del Loch Ness haciendo presumir su belleza.

The Dalmore, la destilería de Whisky de Malta más venerada del mundo, se encuentra a media hora de Inverness. Es una legendaria destilería que data de 1839. Produce solamente Maltas premium de impactante y reconocida calidad. Nada más bajarte del auto y empiezas a captar un ambiente maravilloso donde la naturaleza convive en armonía con la bodega. Como toda excelente destilería, su fuente de agua es esencial. El rio Averon provee el recurso hídrico para el desarrollo de los procesos donde la cebada será malteada (germinada) para después ser fermentada, destilada y, más adelante, añejada en barricas de roble de vinos de Jerez, Oporto, Bourbon, Marsala o bien Cabernet Sauvignon, dependiendo de la etiqueta específica de The Dalmore que será creada.

Empiezo a recorrer la destilería y es innegable notar el aroma proveniente de la evaporación natural de las barricas llamada “Angel´s Share” / “la porción de los Angeles”. Fragancias increíblemente cómodas a madera tostada, frutos secos, sotobosque, potaje (granos fermentados.- algo similar a oler una avena en cocimiento)… todos ellos aromas de whisky disipados a través de los poros de las barricas que los están criado y añejando por años y años.

Atrapada entre todos estos aromas e impactantes paisajes inicie la búsqueda del mejor maridaje para The Dalmore. Espéralo en mí próxima nota.