del vino y del buen vivir

Haciendo Historia con Vino de Piedra

Vino de Piedra es una emblemática etiqueta mexicana de la vinícola Casa de Piedra; una pequeña bodega del Valle de Guadalupe que lanzó al mercado este vino premium atrayendo los ojos del mercado en materia de vinos de alta expresión. Un vino que inicia a principios de este siglo a convivir con los grandes del momento. Gran Ricardo, Único, Duetto, Angelo, Casa Grande, los números de Barón Balché, por citar algunos.

Hace apenas unos días, Vino de Piedra  nos ayudó a apoyar a quien más lo necesita en estos momentos. Una pareja de buenos amigos contaba, (y hablo en pasado por que ya nos lo bebimos todo!)  con una muy envidiada vertical de esta codiciada etiqueta  y decidió invitarme para que abriéramos todas las añadas en su poder y fuera guiando al grupo de entusiastas amigos –todos ellos buenos gastrónomos y amantes del vino,- por un recorrido a través de los diferentes años, climas y circunstancias que marcaron la personalidad de Vino de Piedra a lo largo de su andar. La cuota recaudada por los más de 8 asistentes fue donada enteramente a los damnificados por las recientes tormentas.

Iniciamos con 1997, el primer Vino de Piedra. Presentó un color evolucionado, sedimento y notas pronunciadas a barrica en primer aroma. Hollín, flores y  algo de notas maderizadas por la evidente evolución; estaba carente de fruta pero era  interesante y todavía con una buena acidez.

 

El segundo fue 2002, una cosecha madura con notas a jalea y anís. Buen desarrollo evolutivo y tanicidad media alta,  todavía con agradecida y delicada estructura. Resultó el favorito de las mujeres.

El tercero fue 2003, que encontramos diferente a los demás. Herbáceo, especiado, aromas poco estables, débil en fruta pero vasto en aromas terrosos y paladar mineral.

El cuarto fue 2004. Un vino menos elegante y menos equilibrado pero con buena e interesante nariz a cuero, piel, tabaco mojado.

2005 fue el quinto de la cata. Especiado, con aromas a té y esencia de fruta negra al fondo. Alta tanicidad. Resultó el más aclamado por los varones.

El último fue 2006, el más maduro: ciruelas, jalea, salino, mineral y al borde de una volátil incomoda que se despejaba de repente por una buena carga de fruta.

Y así entre sorbos, clase de cata, plática, geografía, clima y mucha generosidad recorrimos parte de la historia de esta bodega y del Valle de Guadalupe, sabiendo que también estábamos probando una privilegiada colección de Vino de Piedra.