del vino y del buen vivir

El baja California moment

¿Qué están viendo los de fuera que no vemos los bajacalifornianos? Déjenme decirles por qué hago ésta pregunta que en el fondo parece inocua pero que lleva, como dicen los beisboleros, un poco de jiribilla. Sucede que de unos meses para acá, mientras en algunos estados de la república los catorrazos nomás no cesan, en la ciudad de Tijuana están sucediendo algunas cosas que llaman la atención. No es poca cosa, para quienes vivimos en esta ciudad tan alejada de las miradas y de los intereses del centro de nuestro país, que se estén dejando venir un número interesante de restaurantes nuevos, además de uno que otro proyecto hotelero. Y lo digo con el ánimo con el que lo puede decir quien vive en un estado al que, del total del gasto público programado, sólo se le va a destinar el uno por ciento. Como lo oyen y para que no se quejen. Cinco mil milloncitos de pesos de medio billón disponible. Pues con todo y todo van llegando restaurantes como el Chili´s, el Italianis, el Piola, el Comics y el California Kitchen Pizza, el Costeñito y El Alitas de Monterrey  por nombrar los más conocidos, todos estos en los últimos seis meses. Apenas hace una semana se inauguró el primer IHOP (International House of Pancakes) en la zona conocida como “distrito gastronómico”. También, restauranteros locales exitosos no quieren quedarse atrás y se están aventando al ruedo. Una cebichería que ha tenido buena aceptación en la ciudad y ya abrió un segundo local (se llama La Sirenita, cebichería nais), ahora va a inaugurar en los próximos días su restaurante Bodega 8, que será un homenaje culinario a la comida mexicana pero con un enfoque norteño que pretende ser original y, hasta donde sabemos, respetuoso de las propuestas de este lado del río. Otra cosa que es una chulada, como decimos aquí, es la construcción del hotel Hyatt Regency Tijuana, que se pretende inaugurar antes de que termine el año. Un grupo en particular merece un reconocimiento especial. Tres hermanos que hoy en día sirven comidas a más de veinticuatro mil trabajadores en diversas maquiladoras, acaban de inaugurar su tercer restaurante en la emblemática calle que todos conocemos acá como “la Recta” (Avenida Sonora). Su nombre es Campero, de estilo argentino, montado con todas las de la ley. Parrilla de última generación, terraza de primera y un sistema de extracción que nos deja el aroma y se lleva el humo. Cochinillo de lujo y lomos de bife y chorizo para chuparse uno que otro dedo. Sus dos primeras propuestas son Sabor a mí, para desayunos principalmente y el Villa Marina, hoy por hoy el lugar de mariscos en Tijuana, del que acaban de abrir, por cierto, una sucursal en la capital regia. Se dan su tiempecito y ahora toman posesión de un restaurante de carnes que se llamaba La Leña y que, paradojas de la vida, ardió en llamas  hace unos meses. Ya veremos con qué sorpresa nos salen Los hermanos Pineda. Mientras tanto, el vino bajacaliforniano está de plácemes, porque cada día encuentra más puertas que se abren para darle la bienvenida.