del vino y del buen vivir

Grand Velas esplendor del caribe

Desde el mismo momento en que abrió, el hotel Grand Velas en Riviera Maya se hizo fama de estar a la altura e incluso más allá de los grandes resort del mundo. Rodeado de hectáreas de manglares y selva, su elegante arquitectura le habla al oído a la naturaleza. Todo lo que puede desear el huésped lo tiene allí a su alcance: una playa maravillosa y albercas voladas, bares de día y de noche, cocina gourmet de todo el mundo, gimnasio y tratamien- tos naturales en un spa maravillosamente equipado.

Este es el cuarto hotel del Grupo Velas y tal vez el que más rápido alcanzó la celebridad. Es un conjunto de tres edificios –Zen Grand, Ambassador y Grand Class– cada uno con un carácter peculiar y una vida propia. Son como otros tantos hoteles con sus lobbies, albercas, restaurantes, bares y accesos a la playa. El Zen Grand se encuentra inmerso en la jungla tropical de Quintana Roo, entre cenotes, lagunas y manglares cuidadosamente conservados, que pueden ser explorados a pie. La exuberancia de la selva invade la vista desde las ventanas de las suites. Su cercanía con el Centro de Convenciones hace que alternen en él las familias con los huéspedes en viaje de negocios.

Ambassador ofrece instalaciones apropiadas para vacaciones en plan familiar, como sus albercas de formas caprichosas y chapoteadero al lado de la playa, un Club para Niños y cuatro restaurantes. Algunas de sus suites cuentan con alberca privada. Grand Class, entretanto, crea un ambiente atractivo para adultos que desean máxima privacidad, donde el entorno sonoro pertenece únicamente a las olas.

Las suites incluyen mesa de masaje y jacuzzi interior para recibir los servicios del spa sin salir de la habitación. Los 5 restaurantes de especialidades del hotel –mexicano, francés, chino, italiano y de autor– han alcanzado fama tanto entre los huéspedes del hotel como en toda la Riviera Maya por su estilo de cocina refinada. En cuestión de bares, también hay para elegir: el Sky Bar con vista al cielo, el Aqua Bar en la piscina el Bar Sén Lín, el Karaoke Bar y el Piano Bar.
Galardonado en 2010 por la guía de hoteles de lujo Condé Nast Johansens como el Mejor Hotel con Spa de México y Centroamérica, Grand Velas ofrece a sus huéspedes instalaciones de Spa excepcio- nales que conforman todo un itinerario sensorial.

Cuenta con 40 suites acondicio- nadas para ofrecer tratamientos faciales y masajes en un entorno impresionante. Las sensaciones placenteras comienzan en lo físico y el bienestar alcanza lo es- piritual. Las hidroterapias ofrecen desde la clásica piscina de sensaciones, hasta el cuarto de arcilla y terapias de vapor con cromoterapia. Los aromas, dependiendo de la elección del huésped, habrán de en- volverlo con esencias inspiradas en las tradiciones del mundo Maya, la India y el Mediterráneo. También podrá elegir entre clases de yoga, tai-chi y meditación, impartidas en el mismo hotel, y rutinas de gimnasio y culturismo con estaciones cardiovasculares y de pesas, escaladoras, caminadoras, bicicletas y diversos aparatos de resistencia.

Un viaje para el paladar

Un aspecto en el que Grand Velas se propu- so distinguirse, más que ningún otro hotel en la Riviera Maya, es en el de la gastronomía. Tiene, por supuesto, los restaurantes que usan a diario los clientes, como el Azul junto a la alberca o el Bistro y el Chaká junto a un vivero de árboles milenarios de Salam y Chechén, que están abiertos desde temprano con servicio de desayuno. Pero junto a ellos están aquellos pensados para momentos excepcionales, que es casi siempre cuando toda la estadía lo es.

Cada uno de sus cinco restaurantes tiene una personalidad diferente. El Piaf, de cocina francesa, a cargo del chef Michel Mustière, ofrece platillos de acervo clásico como el filete de cordero en salsa de tomillo y la ratatouille o la sopa de cebolla gratinada con queso gruyère. Su especialidad en postres es el tulipán de almendras sobre cama de piña al azafrán. Lucca es de cocina italiana, y su divisa es el auténtico sabor mediterráneo. Pescados, mariscos y pastas son sus materias primas en recetas diseñadas por el chef Chistian Testa, como el linguini con langosta y la crema tibia de almeja y camarones a la mejorana con almendras tostadas.
El restaurante chino Sen Lin tiene como platillos emblemáticos el pato marinado con diez especias, servido con salsa de ciruela, y las rebanadas calientes de langosta sumergidas en salsa masago.

La cocina mexicana de Frida, a cargo del chef Daniel García, es al mismo tiempo, clásica y moderna: los sabores son los típicos de las diferentes regiones del país, pero con un toque contemporáneo y basada en los productos más refinados de nuestra despensa. Platillos como el filete de huachinango en salsa de flor de calabaza con hongos o la arrachera con hojas de cacto asadas ya son referencias para la clientela del hotel.

Pero quizá el restaurante que más ha logrado sorprenderla es Cocina de autor. El menú ha sido diseñado por los chefs vascos Bruno Oteiza y Mikel Alonso, chefs propietarios a su vez del restaurante Biko en el DF, catalogado entre los primeros 50 del mundo por la prestigiosa revista inglesa Restaurant. El día a día está a cargo del chef Xavier Pérez Stone, joven talentoso que ha trabajado durante años con ambos cocineros. La cocina, como su nombre lo indica, puede ir de lo mexicano a lo vasco contemporáneo, de acuerdo a la creatividad de estos cocineros, que diseñan sus platillos sobre la base de la
mejor materia prima, como venado, lubina bronceada o el atún más fresco.

La Playa

Grand Velas ofrece una playa de 500 me- tros de longitud, cuidada bajo estrictas normas ambientales para conservar sus aguas cristalinas y la pureza de su arena. Los huéspedes tiene la posibilidad de practicar en ese mar deportes como el buceo, con el atractivo de visitar el segundo arrecife de coral más grande del mundo, o efectuar recorridos en yate para pescar en mar abierto. Riviera Maya ofrece además de sus atractivos naturales y zonas arqueológicas para visitar, entre las que destacan Tulum y Chichén Itzá, deportes como el golf, que aquí puede ser practicado junto al mar. Y el huésped del hotel accede a todas estas actividades con el apoyo de personal especializado. El Caribe mexicano invita a disfrutarse en espacios que ofrecen el placer de un paraiso natural, y Grand Velas propociona la ocasión de hacerlo en un ambiente exclusivo y confortable.