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FURIA ENTRE LAS VIÑAS

Las acciones en contra de las importaciones de vino a granel español en la región vinícola de Languedoc-Roussillon dieron un giro radical y violento la semana pasada, cuando un grupo de al menos treinta encapuchados asaltaron e incendiaron las oficinas de la empresa Sudvin, informó la revista británica Decanter.

La compañía es una subsidiaria de una de las mayores distribuidoras de vinos de Languedoc, Vinadeis. Los revoltosos irrumpieron en sus instalaciones armados con fierros, bates y llaves inglesas, con las que destrozaron ventanas, armarios, muebles y computadoras. Acto seguido prendieron una pira de neumáticos e incendiaron el lugar.

El asalto fue grabado por el Canal 3 de Francia. Uno de los pandilleros aprovechó el momento para leer un comunicado frente a las cámaras; detrás de él, otros dos encapuchados montaron guardia, uno de ellos sosteniendo unas cortadoras de alambre. En su mensaje, reporta Decanter, los atacantes criticaron la pasividad de los productores locales, además de lanzar varias amenazas en contra de las grandes distribuidoras de Languedoc, a las que culpó por la “importación de vino barato español”.

“Estamos en estado de shock", declaró a la revista británica un portavoz de Vinadeis, quien agregó que la compañía aún estaba evaluando los daños ocasionados en SudVin, una bodega utilizada principalmente para manejar vino a granel. “El fuego”, añadió, “causó grandes daños en las instalaciones del sitio, pero afortunadamente no causó víctimas”.

La empresa, señaló la publicación, no era un objetivo obvio, pues sólo el 10 por ciento de los vinos que mueve en el mercado francés proceden de España. Por otro lado, ha sido una firme defensora de los vinos de Lancguedoc-Roussillon y da empleo a cientos de viticultores de la zona.

Los asaltantes reclamaron lealtad al Comité Regional de Acción Vinícola (CRAV) por sus siglas en francés), una oscura organización vínico-insurgente conformado por los bodegueros más radicalizados. El grupo ha estado activo de manera intermitente por más de 50 años y es conocido por sus estrategias violentas de boicot para conseguir sus objetivos. Antes de marcharse realizaron diversas pintas con sus iniciales (CRAV).

Frédéric Rouanet, el presidente del sindicato de los bodegueros de l'Aude, dijo a la publicación que podrían suscitarse más ataques de este tipo. “Creo que hay una gran cantidad de ira en la viña", afirmó, “será difícil controlar a los chicos si la situación sigue siendo la misma”. Rouanet, sin embargo, se desmarcó de las acciones del grupo