del vino y del buen vivir

En Borgoña llueven malos augurios

Para la afamada región vinícola francesa de Borgoña, después de la tormenta no ha seguido la calma, sino la incertidumbre por la burbuja especulativa en los precios de sus vinos y, en algunos casos, todavía más tormentas.

Y es que las fuertes heladas, lluvias y granizadas que arrasaron durante mayo y junio con los viñedos de diversas Appellation d'origine Contrôlée (AOC) como Loire, Chablis o Beaujolais, han llevado a los expertos a vaticinar una exigua cosecha este año y, en consecuencia, una subida en los precios.

En la AOC Chablis el mal clima redujo la vendimia 2016 hasta en un 50 por ciento, afirmó Louis Moreau, propietario del prestigioso dominio homónimo y vicepresidente de la Comisión Chablis del Buró Interprofesional del Vino de Borgoña (BIVB), a la revista británica Decanter.

“No hay duda de que la cosecha 2016 ha sido una de las más desafiantes de las que se tenga memoria, debido a las heladas, lluvias, granizo y hongos. Ciertamente, no hemos visto nada igual en los últimos 40 o 50 años; no puedo recordar una vendimia que se le parezca.”, dijo Moreau a Decanter.

Tan sólo en los meses de mayo y junio llovió en Chabis el equivalente a seis meses de lluvia. Gran parte de las afectaciones ocurrieron el 13 de mayo durante una masiva tormenta de granizo que afectó a más 400 hectáreas de viñedos, afirmó el productor galo.

Moreau, sin embargo, prefiere permanecer optimista: “Afortunadamente, las cosechas 2015 y 2014 fueron de buena cantidad y calidad”. Explicó que el aumento de precios beneficiará a bodegas y comerciantes con suministros de añadas anteriores, por lo que éstos “no deben quejarse demasiado”.

“Hay un montón de aspectos positivos para los trescientos Domaines y cooperativas de Chablis. Nuestra calidad e imagen son muy altas”, remachó.

Por otro lado y según una nota publicada por Bloomberg, estas son las peores heladas de Borgoña desde 1981, lo que se traducirá en la vendimia 2016 de una merma de hasta el 40 por ciento. Esto supondría el inicio de un "apocalipsis" vínico para algunos “Domaines” de la zona que arrastran déficits económicos.

Bassam Alkahouaji, dueño de la vinícola estadounidense, Bacchus Wine, dijo a esa agencia de noticas que “los precios están subiendo tan rápido que algunas bodegas ya no están seguras de a cuánto vender sus vinos, debido a que distribuidores y restaurantes los están encareciendo más de lo normal”.

Según este empresario, las etiquetas de los 32 viñedos Grand Cru de la región se han convertido en “trofeos para los coleccionistas más ricos”. Bloomberg advierte que las uvas de los Grands Crus se han encarecido enormemente en los últimos años y que algunos vitivinicultores ya no puedan costear los precios de la uva.

La producción, en consecuencia, se ha desacelerado, y junto al mal clima, condujo a un aumento generalizado de los precios: en 2009, las uvas necesarias para elaborar 300 botellas en el Grand Cru de Charmes-Chambertin costaban 8 000 euros; en 2015 hacer la misma cantidad de vino costó 22 500.

Alkahouaji detalló que los consumidores de los vinos de Borgoña enfrentarán otro desafío durante los siguientes años: "La cosecha 2016 tendrá muchos problemas debido al mal clima. La producción va a ser muy, pero muy pequeña, y estoy seguro de que algunos productores no producirán vino en absoluto”.

Entretanto, Alkahouaji señala que las añadas 2011, 2012 y 2013 están "muy bien”, aunque si proceden de algún Grand Cru serán “bastante costosas”. Bloomberg indica que el precio medio de una botella de Borgoña ronda los 50 dólares, aproximadamente. Los Grand Cru, en cambio, pueden llegar a sobrepasar los 200. Por ejemplo, la añada 2013 del Domaine du Comte Liger-Belair La Romanée cuesta actualmente más de 3 000 dólares por botella.