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DOCa RIOJA, ABRA E IGP: EL VALOR DE LAS SIGLAS

La rebelión comenzó con la deserción de Juan Carlos de Lacalle, quien retiró a su bodega Artadi de la Denominación de Origen Controlad Rioja. Pero aún cuando el apoyo que encontró su gesto en la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) –integrada por 114 vinícolas-, pueda verse como un símil vínico del separatismo vasco, el fenómeno es de otro orden y apenas comienzan a despuntar.

ABRA aboga actualmente por la creación de una indicación geográfica protegida (IGP) bajo el nombre de “Viñedos de Álava”, la cual parece hoy inminente, después que el Gobierno del País Vasco, presidido por Iñigo Urkulu, decidiera respaldar la iniciativa.

"Hemos cumplido con todos los trámites y esperamos que muy pronto se pueda tramitar la autorización, que deberá ser aprobada por la Comisión Europea", declaró al portal de noticias Rioja2 Inés Baigorri, directora general de la ABRA. La organización supone que ese paso ineludible en vías de concretar sus intenciones, se dará este mismo año.

El Ejecutivo de Vitoria, donde está la capital del País Vasco (Euskadi), subvenciona a esta organización con 180 mil euros anuales y es un gran promotor de los vinos vascos en el exterior, básicamente Riojas Alavesa y Txakolies.

Más recientemente el vice consejero de Agricultura, Pesca y Política Alimentara, Bittor Oroz, anunció ayudas del Gobierno por 9 millones de euros para la promoción de las etiquetas vascas en otros países.

El Consejo Regular de la DOCa Rioja busca desdramatizar la stuación. Su interpretación es que a través del reclamo la ABRA pretende lograr aún más apoyos económicos del Gobierno del País Vasco, ya que el nacionalismo no ha tenido tradicionalmente muchos seguidores en Álava.

De hecho, las bodegas de ABRA son una minoría respecto al conjunto de la región vasca, que cuenta con cerca de 600 empresas vinícolas. Su peso en la facturación total de Álava es de apenas el 15 por ciento y de 5 por ciento respecto al conjunto de Rioja.

Esta polémica se da en medio de un aumento de la prosperidad vinícola de Euskadi. En 2016 la producción de vinos vascos alcanzó máximos históricos, con casi 60 millones de litros y ventas por más de 210 millones de euros, informó en un comunicado Oroz.

Estas cifras suponen un alza del 3.3 por ciento en términos de valor y de 1.4 por ciento en volumen. El precio medio del vino vasco, a su vez, subió 1.8 por ciento, hasta llegar a los 3.54 euros por litro. Esta situación es “positiva porque demuestra que los vinos vascos ganan prestigio y generan valor económico”, remarcó Oroz

La joya vinícola del País Vasco es Rioja Alavesa, que representó en 2016 el 74 por ciento de los ingresos totales. Aunque con un ligero retroceso de 2 por ciento en las exportaciones, su facturación aumentó 1.55 por ciento en relación al 2015, hasta llegar a los 155 millones de euros.

La cifra está 50 por ciento arriba de los 103 millones de euros que facturaba esta región en 2011. Durante este periodo, el precio medio del vino alavés también se ha incrementado hasta llegar a los 5.5 euros el litro, es decir 5 veces más alto que el promedio español, de 1.1 euros en 2016.

A nivel global, el Reino Unido es su principal mercado, con el 31 por ciento del volumen y más del 23 por ciento del valor total comercializado. La cartera de países en los que tiene presencia esta región también es cada vez más amplia y, una vez más, con precios superiores al promedio español. Algunos países donde el vino alavés está ganando terreno son Suiza, Alemania, Canadá, China y México.

Actualmente, la DOCa Rioja tiene una extensión de 61 870 hectáreas, divididas en tres zonas: La Rioja Alta, con 41 959 hectáreas; Álava con 13 226 hectáreas, y Rioja Baja, con 6 683 hectáreas. La región alavesa abarca el 21 por ciento de la superficie de la DOCa, pero sus ventas representan el 35 por ciento, es decir más de un tercio de la facturación.

La creación de la IGP puede ser una solución salomónica si permite, como todo parece augurar, que las bodegas alavesas elijan entre ser parte de la DOCa Rioja o de la nueva clasificación. Finalmente éstas habrán de resolver la disyuntiva preguntándose qué le da más valor a su vino, la marca Rioja o el nombre de la bodega. Y hay diferentes respuestas para cada caso.