del vino y del buen vivir

Croatas en México

Es una de las naciones más jóvenes y pequeñas del mundo; recién independizada en 1991, posee apenas 56 594 kilómetros cuadrados de superficie, incluidos sus más de mil islas e islotes en el Mar Adriático. No obstante su tamaño y juventud, es la heredera de una de las tradiciones vitivinícolas de mayor abolengo del Este de Europa: griegos y fenicios plantaron allí las primeras vides del lugar, hace más de 25 siglos atrás.

En Croacia hay actualmente más 17 mil bodegas (800 de ellas amparadas bajo una Denominación de Origen) y cerca de 33 mil hectáreas de viñedos –casi diez veces más que México–, según datos proporcionados por Patricia Velasco, socia de Vita de Vie, la primera distribuidora de vinos croatas en México.

Esta empresa, por cierto, ya distribuye en nuestro país al menos 15 etiquetas croatas, elaboradas por bodegas como PP Orahovica, Feravino, Poy-Mladina y Badel 1862. Velasco organizó a inicios de este mes una serie de catas y presentaciones en la Ciudad de México, como las organizadas en Mesa 19, la universidad CESSA Campus San Ángel y el Wine Room de la Expo Gourmet Show.

En Mesa 19, un club de vinos creado por el sommelier Raúl Vega, estuvieron presentes algunos representantes de las vinícolas, como Josip Pavivic de Feravino o Slaven Sabolic de Badel 1862. La cata, dirigida de manera conjunta por Velasco y la sommelier Pilar Meré, fue también una introducción a las particularidades de la vitivinicultura de Croacia.

Velasco afirmó que esta nación cuenta con al menos 60 cepas nativas, como la Plavac Mali, Posip, Graševina y Babic, entre otras. Una de sus principales características, agregó, es que la mayoría de los viñedos croatas pertenecen a productores independientes, quienes por lo general poseen menos de 1 hectárea.

Por otro lado, la legislación croata, señaló Velasco, estipula que el rendimiento de las viñas no debe rebasar las 11 toneladas por hectárea, con el fin de mantener saludables a los suelos. La producción de vino está enfocada al mercado interno, si bien en los últimos años algunas de sus etiquetas han comenzado a exportarse a otras latitudes, al tiempo que son reconocidas en diversos concursos internacionales.

El país, detalló, está dividido en dos grandes regiones vinícolas: costa e islas (Primorska), y  la parte continental. La primera, a su vez, está subdividida en cinco zonas: Istria, Primoje, islas norte, islas sur y las de Dalmacia. La segunda se subdivide en siete: Podunavlje, Slavonia, Moslavina, Prigorje-Bilogora, Pokuplje, Plešivica y Zagorje-Međimurje.

En la cata se pudo probar el Virtuo Extra Brut, un espumoso hecho bajo el método champenoise con uvas Chardonnay de más de 50 años de edad. Le siguió el rosado Dika, varietal de cepa Frankovka, también conocida como Blaufränkisch. Ambos vinos son elaborados por la bodega Feravino.

A continuación se cató el Graševina 2013, vino blanco seco de alta gama elaborado por la vinícola PP Orahovica. De la bodega Badel 1862 se probaron los varietales de Plavac Mali Mediterano 2012 y Dingač 50º 2011, ambos procedentes de la región de Dalmacia; el primero de la isla Hvar y el segundo de la península de Peljesac.

Estos tres últimos, indicó Velasco, son catalogados como “Vrhunsko vina”, es decir,  como vinos premium o de alta gama debido a que cuentan con denominaciones de origen restringidas a localidades o pagos específicos. Las otras dos categorías son “Stolna vina”, vinos de mesa, y “Kvalitetna vina”, vinos de calidad con protección geográfica.

De momento estas etiquetas sólo pueden conseguirse a través de la página de internet de Vita de Vie, si bien en las próximas semanas llegarán a restaurantes y tiendas gourmet de la Ciudad de México y Puebla, afirmó Velasco.