del vino y del buen vivir

Champagne y Borgoña, patrimonio de la humanidad

La semana pasada la cultura vinícola francesa se anotó una victoria por partida doble al lograr que las bodegas e históricos viñedos de Champagne, al igual que varios de los campos de vides de la zona de Borgoña, fueran declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Durante su trigésima novena Asamblea, llevada a cabo en la ciudad de Bonn, Alemania, el organismo de la ONU juzgó que la región productora de Champagne, situada en el Noroeste de Francia, es “histórica y culturalmente significativa para la humanidad”.

A  su vez, señaló que los viñedos de Côte de Nuits y Côte de Beaune, ubicados al sur de la ciudad francesa de Dijon y pertenecientes a la zona de Borgoña, son "un ejemplo excepcional del cultivo de la vid y de la producción de vino elaborado desde la Alta Edad Media".

"Champagne y Borgoña son dos espléndidas regiones francesas que muestran lo que Francia sabe hacer mejor", declaró al respecto el embajador francés ante la UNESCO, Philippe Lalliot.

El champagne, apuntó el organismo internacional, se produce desde principios del siglo XVI en Europa a través del método llamado champenoise, el cual consiste en dos fermentaciones, la segunda en la botella, donde se produce su paradigmática efervescencia.

Para su elaboración se utilizan tres cepas, una blanca, Chardonnay, y dos tintas vinificadas en blanco, Pinot Noir y Pinot Meunier, todas ellas cultivadas en las colinas de de Champagne, región con algunas de las tierras agrícolas de mayor plusvalía en Europa.

La UNESCO alabó las colinas y viñedos de Aÿ, Mareuil-sur-Aÿ, Épernay y Reims, poblados donde se concentra la mayor parte de las casas productoras de champagne.

De manera especial, el dictamen mencionó el pueblo de Hautvillers, lugar en el que, según cuenta la versión más difundida, el monje benedictino Dom Pérignon, inventó la técnica champenoise. En el caso de Borgoña, el organismo destacó que sus viñedos producen algunos de los mejores vinos del mundo, en especial los denominados Grand Cru, Romanee-Conti, Vosne-Romanée y Montrachet, entre otros.  

La inclusión de ambas regiones en la lista de la UNESCO implica, además de un importante estímulo turístico, la posibilidad de recibir asistencia financiera para su conservación, lo que impulsará el crecimiento de la economía local.

Con esta distinción Francia cuenta ya con 41 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad, de los cuales tres -Burdeos, Champagne y Borgoña- son producto de la ancestral cultura vinícola del país galo.