del vino y del buen vivir

Botella tecnológicamente inútil

¿Cómo sería el híbrido de un smartphone y una botella de vino? ¿Qué tipo de vibraciones sentiríamos al beberlo? La novel empresa Kuveé, con sede en Boston, EEUU, ha decidido responder a la insólita pregunta creando la “primera botella de vino inteligente” –así reza su propaganda–, disponible en el mercado estadounidense a partir de esta semana.

La "Kuvée Smart Bottle" es el nombre oficial de este nuevo gadget vínico. Además de poseer conexión Wi-Fi integrada y una pantalla táctil LED a todo color -dos de sus principales innovaciones-, su mayor atractivo es que promete a los usuarios mantener el vino fresco por hasta 30 días.

El artefacto, de forma rectangular y mucho más grande que una botella, es en realidad una especie de “carcasa o manga inteligente”, a la cual se le acoplan “cartuchos” de vino de 750 mililitros, con un mecanismo de cierre patentado que evita la entrada de aire y, por tanto, la oxidación de la bebida. Los cartuchos son de un metal que mejora la conservación del vino, a prueba de derrames.

Al momento de insertarlos, la pantalla táctil lo reconoce y muestra la información que le concierne: nombre de la etiqueta, añada, bodega, enólogo, cepas, notas de cata, calificaciones de los usuarios y opciones de maridaje, entre otros datos. Nada, en consecuencia, que no pueda hacer el acoplamiento de un código QR con un celular,

Salvo en dos cosas: los informes en la pantalla acerca de la cantidad de líquido que resta en el cartucho –algo que es evidente en una botella de las de siempre gracias a la sofisticada tecnología del vidrio transparente-, y la compra de otros vinos del catálogo en línea mediante su conexión Wi-Fi.

No obstante, esta lista no es muy amplia: 48 etiquetas provenientes de 12 bodegas. “Probablemente la solicitud o queja más frecuente es que no hay más variedad de vinos", afirmó el director de la compañía, Ed Tekeian.

Además de su delgado catálogo, el gadget ha sido ridiculizado por gran cantidad de medios especializados debido a su aparatoso diseño y tecnología “poco intuitiva”. Su costo es de 199 dólares, mientras que los precios de los cartuchos van de los 15 a los 50 dólares.