del vino y del buen vivir

Borgoña, Loire, Champagne, bajo cero

Durante la última semana, una sucesión de severas heladas han barrido con cientos de hectáreas de viñedos de algunas de las regiones vinícolas más emblemáticas de Francia: Borgoña, Loire y, en menor medida, Champagne.

Una de las más severamente afectadas ha sido Loire, en el corazón del país galo, donde el termómetro descendió hasta los menos 6 grados centígrados las noches del 26 y 27 de abril pasados. La gravedad de estas bajas temperaturas –inusuales en primavera– es que se han estado presentando durante los primores brotes de las plantas.

Si bien es pronto para saber el alcance total de los daños, ya que la planta dará segundos brotes, los productores locales ya auguran que el rendimiento de la vendimia 2016 será una de las más exiguas en décadas, ya que el crecimiento de las vides será discontinuo.

Las viñas más gravemente dañadas son las pertenecientes a las Apelaciones de Origen Controladas (AOC) de Bourgueil, Montlouis, San Nicolás de Bourgueil, Azay le Rideau, Touraine-Noble Joué, Cravant-les-Coteaux y Panzoult-Chinon, informaron las agencias de noticias europeas.

Guillaume Lapaque, director de la asociación de vino FAV37, afirmó que en Noble Joué se perdió el 94 por ciento de la cosecha, el 70 en Bourgueil y Saint-Nicolas-de-Bourgueil, así como el 50 en Chinon. En las localidades de Chacé, Saint-Cyr-en-Bourg y Varrains (AOC, Saumur-Champigny) también se reportaron daños considerables.

Vincent Caillé, propietario de la bodega Faye Domaine d'Homme (AOC Muscadet), afirmó que sufrió pérdidas de hasta el 100 por ciento en un tercio de sus viñedos. En contraste, las viñas de Menetou-Salon, Pouilly-Gas Quincy, Reuilly y Sancerre sortearon en gran medida las heladas, informó Benoît Roumet, director de Les Vins du Centre.

Ésta es la peor helada en la región de Loire desde 1991, año en que una combinación letal de factores climatológicos, sol abrasador por las mañanas, heladas durante las madrugadas, suelos reblandecidos por las fuertes lluvias y granizadas) destruyó prácticamente las cosechas.

En Borgoña, en el centro-norte del país galo, el panorama tampoco es alentador. Las heladas de la última semana, informó la Oficina del Vino de Borgoña (BIVB), fueron las peores registradas desde 1981. Los informes acerca de su impacto, sin embargo, todavía están siendo evaluados.

Calorine Parent-Gros, propietaria del Domaine AF Gros (AOC Pommard), adelantó que el fenómeno podría tener “graves consecuencias no sólo sobre los rendimientos de la cosecha 2016, sino también en la del 2017”.  Informó que más del 80 por ciento de los viñedos del pueblo de Pommard, así como algunos Crus, se perdieron en su totalidad.

Parent-Gros agregó que es “inusual” que un evento de este tipo golpeara un área tan extensa, ya que las zonas de Chablis, Gran Auxerrois, Côte de Nuits, Côte de Beaune y Côte Chalonnaise y Mâconnais también fueron impactadas.

"Es una gran decepción ver como todos nuestros esfuerzos para elaborar grandes vinos se ven reducidos a cero en una sola noche. Pero la madre naturaleza decide y tenemos que vivir con eso, es el riesgo de nuestro trabajo”, remató.

Por último, en Champagne, se reportaron temperaturas de hasta menos dos grados centígrados en las zonas de l'Aube, Côte de Blancs y Côte de Sézanne, en la localidad de Marne. Eric Fournel, director de la bodega Duval Leroy, ya adelantó que perdería “una parte no muy grande” de sus cosechas. Añadió que la Chardonnay es la uva más vulnerable al fenómeno, por encima de la Pinot Noir y la Meunier.