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Bonneau du Martray, vendido

Para los amantes de los grandes Chardonnay y PInot Noir de la Borgoña, el nombre Bonneau du Martray es casi un emblema anclado en dos Grandes Crus de la región: Corton y Corton Charlemagne. Ese invaluable patrimonio es el que acaba de vender su propietario Jean-Charles Le Bault de la Morinière al empresario norteamericano Stanley Kroenke, informó este 4 de enero el periódico francés Les Echos.

La familia Le Bault de la Morinière detentó la propiedad de la bodega durante 200 años y en lo que pareciera ser signo de los tiempos, la cedió a un empresario cuyas inversiones han recalado tanto en el vino como en el deporte, pues es a la vez accionista de equipos de fútbol como el Arsenal de Reino Unido y propietario de bodegas en California, entre ellas las que elabora el famoso vino de culto Screaming Eagle.

El director del área vitivinícola del conglomerado de Kroenke, señaló que la decisión de este último para la compra de Bonneau du Martray fue detonada por un “amor a primera vista por un terroir que no existe en ninguna otra parte”.

Bonneau du Martray optó en el último tiempo por la agricultura biodinámica y con apenas 11 hectáreas es una de las bodegas más afamadas de Borgoña, en gran parte por sus vinos blancos, que año a año obtienen las más altas calificaciones en las principales guías de Europa y Estados Unidos. Su pequeña producción se exporta casi íntegramente.

Aunque no se ha revelado el monto de la transacción, a propósito de ella la revista Decanter reporta que el precio medio de la hectárea en Borgoña es de 4 millones de Euros, es decir unos 90 millones de pesos. Presumiblemente Bonneau du Martray le costo a Kroenke, en consecuencia, un precio muy por encima de los mil millones de pesos.

Tanto Les Echos en Francia como Decanter en Reino Unido relevan suspicacias en cuanto a la transacción debido a las duras reglas francesas de herencia que origen en la sucesión de las propiedades familiares. Paradójicamente esas reglas pueden ser un aliciente para que las familias opten por la venta antes que ver disgregado el impresionante valor que supieron darle a sus tierras a lo largo de siglos.